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viernes, 20 de junio de 2014

Asesinos en serie:¿Que se siente al matar?

Segunda entrega de lo que llamamos el tema del mal mas profundo, mas tenebroso si cabe que los fantasmas o casas encantadas. Porque al fin de cuentas estas personas se dedicaban a matar a personas inocentes solo por el simple hecho del placer personal o incluso algunos por indiferencia con la vida humana. Asi que aqui vamos añadir a unos cuantos asesinos y sus inclinaciones para matar

Los que se sentían poderosos
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Este asesino solo mataba para conservar el control. Fue un verdadero sádico sexual que secuestró a varias mujeres, las esclavizó sexualmente, las sometió a múltiples torturas, y mató a las que se le volvieron más problemáticas por su desobediencia. Por eso, se deduce de sus declaraciones que al asesinar experimentaba frustración y disgusto en tanto que perdía un objeto de placer (la esclava), pero a la vez sentía reafirmado su sentimiento de poder, su rol de controlador. Citamos ahora la transcripción de un perverso audio que él mismo emitió para sus esclavas: ‹‹Aquí, usted es una esclava y la disciplina es muy estricta. Se les dará un conjunto de reglas, las cosas que puede y no puede hacer, y usted aprenderá a cumplir porque cada vez viole una regla, será castigada. Puede sonar duro y frío, pero si usted nos da demasiados problemas, o si usted representa algún tipo de amenaza para nosotros, no voy a tener ningún reparo en absoluto acerca de rebanarle la garganta. Como he dicho antes, no me gusta matar a las chicas que traemos aquí, pero de vez en cuando las cosas suceden. ¿Qué puedo decir? Yo realmente odio tener que tirar ese lindo cuerpo afuera (…). No estoy tratando de asustarla. Ésta es simplemente la forma en que las cosas funcionan.››

Gary Ridgway
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Gary Ridgway odiaba a las prostitutas, las consideraba “basura” y en consecuencia quería erradicarlas. De ese modo, cuando él mataba sentía que las tenía bajo control, que el ejercitar su poder para erradicarlas era manifestar el control que tenía sobre ellas. Dijo así, refiriéndose a la prostituta en forma genérica: “Yo tuve control sobre ella cuando la mataba, y yo tuve control sobre ella mientras estaba todavía en posesión mía” (se refiere al cadáver en lo segundo, y aquí hay que tener en cuenta que practicó la necrofilia). Además de lo citado, también Gary pareció referirse a lo que se sentía matar como algo desconcertante, aunque lo expresó de forma vaga, con la siguiente frase: “Siempre me pregunté cómo sería matar a alguien, y mira tú lo que era”

Asesinos perdiendo el control
David Berkowitz
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De todas las cosas que dijo David Berkowitz, se desprende que sus asesinatos estaban vinculados al odio, por lo que sentía que desahogaba ese sentimiento (y la ira que conlleva) al matar. Sin embargo, tal y como en Richard Ramirez u otros asesinos vinculados al satanismo en el cometimiento de sus crímenes, David decía servir a un ente demoníaco y se sentía, de alguna manera, entregado a una fuerza oscura asociada a la oscura entidad que veneraba, fuerza que desde un punto de vista psicológico bien podría representar a una parte de sí mismo que el sujeto exterioriza en la representación que se hace para sí mismo de ésta. Por otra parte, es importante el sentirse como “cazador” en el “juego” de la cacería (cosa que David señala en la carta que veremos), ya que eso indica que el matar le ocasiona una complacencia sádica vinculada al ejercicio del poder para destruir la vida de los otros. Veamos ahora la carta de 1977: ‹‹Yo soy el Monstruo Belcebú, el Behemoth gordito. Me encanta cazar. Rondar las calles en busca del juego justo –sabrosa carne (…). Yo vivo para la caza (mi vida). Sangre por papá.››

Los sádicos
Alexander Pichushkin
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Este asesino admiró a Chikatilo e intentó superarlo. Mataba con un martillo y era un verdadero sádico. Matar lo hacía sentirse importante en tanto que afirmaba que les abría la puerta al más allá a sus víctimas, a la vez que le reportaba sádico placer pues, según admitió, le gustaba el sonido que hacían los cráneos al partirse… Citaremos ahora una conocida declaración suya: “Para mí, la vida sin matar es como la vida sin comida para ti. Me sentía como el padre de todas estas personas, ya que fui yo quien les abrió la puerta a otro mundo.”. Menos conocidas son las palabras que Pichushkin dio en una entrevista al tabloide ruso Tvoi Den, y que muestran su gran sadismo: “La vida humana no es demasiado larga. Es más barata que una salchicha. Mi abogado: lo abriría y cortaría como un pez. Lo habría matado como a un insecto, y habría recibido tanto placer en el proceso. Lo cortaría y haría cinturones con su carne. Pero en cuanto a recordar a todos que maté, quién y cuándo y dónde, eso yo no lo recuerdo. Ni siquiera me importa como para recordarlo”

Andrei Chikatilo
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Chikatilo tuvo desde adolescente problemas de impotencia sexual que solo superó de manera extremadamente patológica, tal y como descubrió al tener su primera erección fuerte en el momento en que, antes de cometer su primer asesinato, cortó a una niña desnuda (de la que iba a abusar) con un cuchillo, sintiendo gran excitación al ver la sangre. Cabe aquí mencionar que sus víctimas eran generalmente menores de edad de sexo femenino, y que la juventud de las víctimas, al igual que la obtención de placer sexual mediante actos sádicos, manifestaba que Chikatilo, a través de sus crímenes, intentaba aliviar el sentimiento de impotencia que tenía por las humillaciones sufridas. Baste saber esto para entender el resto y lo que experimentaba al matar y después de matar, pues las palabras del monstruo son muy claras: “En los actos sexuales perversos experimentaba una especie de furor, una sensación de desenfreno. No podía controlar mis actos. Desde la niñez me he sentido insuficiente como hombre y como persona. Lo que hice no fue por el placer sexual, sino porque me proporcionaba cierta paz de mente y de alma durante largos periodos. Sobre todo después de contemplar todo tipo de películas sexuales. Lo que hice, lo hice después de mirar los vídeos de actos sexuales perversos, crueldades y horrores”.

Indiferentes
Anatoli Onoprienko
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Este asesino y asaltante (mataba para robar) es una mezcla de dos tipos: por una parte, al matar experimentaba indiferencia con respecto al tormento de sus víctimas; mientras, por otra parte sentía cierto placer emocional al sentirse poderoso, al percibirse como un depredador, pues llegó a decir que veía a sus víctimas como un lobo ve a los corderos. En cuanto a lo primero, lo de la indiferencia (que es lo más notorio), baste esta declaración de Anatoli: “Sé que es cruel, pero yo soy un robot que ha sido impulsado a matar, yo no siento nada (…). Para mí, matar, es como romper una colcha. Hombres, mujeres, ancianos, niños, todos son lo mismo. Nunca me he arrepentido por aquellos a quienes he matado. No amo, no odio, sólo ciega indiferencia. No los veo como individuos, sino como cosas”

Richard Kuklinski
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Richard Kuklinski, conocido como “Iceman”, fue un sicario que mató a más de 150 personas, muchas veces torturándolas para complacencia de sus clientes, a quienes mostraba los escabrosos vídeos de los suplicios de las víctimas. Sin embargo, aunque torturaba no era en el fondo un sádico: era un psicópata frío, sin nada de empatía. Esto lo vemos en lo que dijo al psiquiatra Dr. Deeds en una entrevista: “No obtengo nada por golpear a alguien, lastimar a alguien, dispararle a alguien… Eso es nada para mí. Lo único que me da placer es el sexo (…) Si lastimo a alguien, no me provocaría nada, estoy matando a alguien más…”. Más adelante, cuando el psiquiatra le preguntó si entonces nunca tuvo sentimiento alguno al respecto, él respondió con amargura: “Nunca tuve alguno, era decepcionante… Ahí me di cuenta de que debía estar loco, porque debería de algún modo haber tenido algún sentimiento… algo.”

Así acaba nuestra crónica de hoy, y yo os pregunto ¿Cual de estos os da mas miedo?

martes, 10 de junio de 2014

Asesinos en serie: Los niños asesinos

Llegó el momento de nuestra sección,  una nueva sección que ha sido traída por varios comentarios que me han dicho en persona, sobre el porque no se trataba en la pagina el tema de los asesinos en serie. Y el porque no había pensado en hacerlo fue porque me parecía un tema demasiado oscuro, y ya hay temas oscuros en la pagina. Pero me parece que es una buena forma de aprender, el porque ciertos temas son tan tabú, así que vamos hablar de los niños asesinos
¿Por qué matan los niños?

La respuesta a tal pregunta puede variar dependiendo del tipo de caso ante el cual nos encontremos; pero, en cualquiera de ellos, siempre intervienen una serie de factores. Estos son principalmente factores neurológicos, psicológicos, familiares, socio-culturales, e incluso económicos y políticos: todos ellos interactuando, teniendo unos factores mayor participación que otros según el caso particular que se tome. Sin embargo, más allá de la comprensión técnica del problema, el asesinato cometido por niños siempre nos desconcierta, y es que, como dijo el escritor colombiano Miguel Mendoza Luna: ‹‹Cuando el niño pasa de víctima a victimario, pone en crisis todas las creencias, teorías y preceptos morales del ser humano. Resulta más fácil señalar a una entidad responsable de su crueldad: la televisión, sus amigos mayores, las acciones adultas.››
Entrando en materia, los expertos dicen que, para que un niño mate, tiene que haber una vulnerabilidad de tipo biológico o psicológico, siendo que en el primer caso puede tratarse de algo innato o bien de un daño o alteración cerebral que haya afectado los mecanismos reguladores de la conducta, sobre todo en lo que respecta al control de los impulsos.

Jon Venables y Robert Thompson

El 24 de noviembre de 1993, Jon Venables y Robert Thompson fueron declarados culpables por la muerte del infante James Bulger. En el crimen había tortura y premeditación, por lo que era un insólito acto de sadismo que desconcertaba a la sociedad británica y los colocaba como los asesinos más jóvenes en la historia moderna de Inglaterra. La condena que se les dio fue permanecer en prisión hasta que cumpliesen la mayoría de edad, cosa que pareció demasiado blanda a la indignada sociedad británica.
Robert y John raptaron a un niño de dos años, lo llevaron a una estación de tren abandonada, lo patearon, le tiraron piedras y ladrillos, le bajaron los pantalones y dejaron su cuerpo en la vía férrea para que el tren lo partiera. Su caso conmocionó a Inglaterra, y aún hoy los odian, por lo que deben ocultar sus identidades.

Jordan Brown


Jordan Brown tenía once años cuando cierto día, aprovechando que su padre se fue a trabajar y la novia de éste dormía, tomó una escopeta calibre 20 y le disparó en la nuca a Kensie Marie Houk (la novia de su padre), sin importarle que ésta estuviese embarazada y a unas semanas de dar a luz… Después, dejó a su hermana de cuatro años sola con el cadáver en casa, salió, y tomó el bus del colegio.

Vosotros ¿conocéis casos de niños que han asesinado alguna persona? Si es asi, comentarlo