jueves, 4 de diciembre de 2014

Cuentos no tan "infantiles": Pinocho





Aquí estamos de nuevo con un segundo cuento muy conocido por todos, "Pinocho" (en italiano "Pinocchio") escrito por Carlo Collodi, seudónimo de Carlo Lorenzini (Florencia 1826-1890), y publicado en un periódico italiano entre 1882 y 1883.



Por la crueldad del relato, podría suponerse que Collodi no pensó en él como obra de literatura infantil, pero resulta contradictorio que lo publicase en el "Giornali per i bambini".
Los pasajes más discutidos han sido, quizá, el de la creación de la marioneta y el de su muerte. 

Pinocho cobra vida mientras el carpintero Geppetto (diminutivo de Giuseppe, abuelo Gepeto en la versión castellana) lo está tallando en su taller. Pero el trozo de madera de donde sale la marioneta, un leño de pino, se encuentra por primera vez con un carpintero llamado Cereza, quien andaba buscando madera para hacer una mesa. 

Cereza lo encontró llorando y, asustado, decidió regalarle el leño a su amigo Gepetto.

Pinocho ve como Gepetto lo va tallando poco a poco y se escapa de su taller en cuanto termina de tallarle las piernas.

Es ahí cuando Pinocho empieza sus travesuras descontroladas hasta que lo encarcelan y lo liberan al poco tiempo, ya que no tiene sentido arrestar a una marioneta.
Después de eso, Pinocho sigue dándole dolores de cabeza a Geppetto, a quién la policía detiene por regañarle publicamente. Luego se ven los episodios que aparecen en la película, como el del titiritero y cuando se encuentra con el Zorro y el Gato.

También se ven los encuentros con el Hada Azul a quién promete que se va a comportar bien, y el famoso pasaje en donde le crece la nariz por decir mentiras. 

Pinocho tenía vida propia, pero carecía de libre albedrío, puesto que era una marioneta y era muy facil de manipular. Desconocía el sendero de la virtud y la liberación, pues era un “muerto viviente”. Una actitud muy común hoy en día en muchas personas.

Pinocho es un esclavo de sus “agregados psicológicos” o “yoes”, y sus mentiras y malos actos hacen que le crezca la nariz y luego le salen orejas de burro, lo que significa un retroceso involutivo en su desarrollo espiritual. 

Pinocho vuelve a casa tras una larga temporada en la isla de los juguetes para buscar a su padre, y se da cuenta de que él ha salido a buscarlo, una paloma le indica que podrá encontrarlo en el fondo del mar, en el vientre de una ballena que se lo tragó. La ballena es un antiguo símbolo de la reconciliación o del espíritu y la materia. El mar es un símbolo del inconsciente. Por lo que podemos decir que encontraremos nuestra inspiración espiritual, nuestra verdadera naturaleza, en nuestro propio inconsciente, en el fondo de nosotros mismos. 

En cuanto a su final, algunos han querido ver su muerte como castigo a "sus innumerables faltas", porque si, en el cuento original, Pinocho muere ahorcado.

Unos afirman que por sus "numerosas faltas", otros que por dos estafadores, el zorro y el gato, los cuales intentaron por todos los medios quitarle al niño sus monedas de oro, hasta que al final lo atrapan y deciden ahorcarlo en una gran encina ya que Pinocho se metió las monedas en la boca. Afortunadamente para los niños, las versiones posteriores han sido menos dramáticas, más adulcoradas gracias a la magia Disney.



En una segunda versión, el propio autor cambió la historia incluyendo el célebre final en el que Pinocho, gracias a la magia del hada azul, se convierte en un niño de verdad tras haber muerto ahogada al escapar de la ballena. 






La moraleja del cuento.
"Es encontrar nuestra inspiración espirítual nuestra verdadera
naturaleza,en nuestro propio
"yo" inconsciente en el fondo de nosotros mismos"










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